sábado, 27 de febrero de 2010

La sociedad de los incapaces… Incapaces de vivir en ella.

La sociedad debe haberse inventado por la necesidad, la guerra por la incapacidad, la identidad por la razón de ser. Los hombres han masificado su saber para trabajar por un bien común, han formado una comunidad de personas dignas de pertenecer a ella, han educado y enseñado sus raíces.

El hombre ha creado el reemplazo del hombre, ha inventado la cura de la soledad, ha generado un pensamiento rápido, ágil y práctico para la solución de los problemas. El hombre ha organizado su mundo, ha partido por mitades, ha dividido el espacio, ha parido sus líderes y ha democratizado la mayor cantidad de sus terrenos.

Ahora donde la cultura ya es folklor, donde la ciencia es la única inteligencia, donde se habita el mundo de lo rápido, donde lo inmediato es lo útil y el sentido común es el que habla, no puede esperarse más que resultados construidos con bases firmes y lógicas, los inútiles son minoría y la ambición de crear necesidad ha formado un pensamiento consumista en los que tenían sus bases, su historia, su ser desprendido y aislado.

La identidad es recordarse, es verse como un anterior, es proyectarse, es sentirse en el espacio en el que se habita. La cultura es simplemente cumplir con los parámetros de justicia, apegarse a lo que los demás consideran como deber y hacer de su vida un respeto social, pero habitando un mundo donde todos viven en su espacio, bajo sus propias reglas, bajo su régimen y custodia, pero que mentalmente comparte el mismo bien universal.

Recordar es no repetir, es conocerse, es participar, es opinar. En nuestra sociedad colombiana el respeto por el otro será siempre un anhelo, y es entendible porque nos educaron con el mismo enemigo, nos proyectaron hacia un mismo fin, nos reubicaron donde quisieron y han hecho con las mayorías lo que su pensamiento ha querido. No hay bases individuales, el que no está con en el bien, está en contra.

Este país que habitamos pude que tenga muchos vacíos, puede que le haga falta líderes, puede que esté lleno de inconformes, puede que estemos en guerra desde que nacimos. Pero quién no lo está. Cada uno carga su cruz. Cada uno paga en vida sus errores, cada uno es arquitecto de su propia desgracia. Todos a su ritmo organizan los bienes comunes, donde hay equilibrio, sueños conjuntos, metas grupales, pero en algún momento el hombre termina demostrando su verdadero ser, cuando tiene poder.

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